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Chuletones de Vaca Sagrada - keynote with Jordi Pont

5 mitos publicitarios derribados a base de creatividad en el c de c 2019

La creatividad y la innovación son dos de los principales ingredientes del c de c, el encuentro de la industria publicitaria nacional que ya se ha convertido en una cita imprescindible. Este 2019 se ha trasladado a San Sebastián para ofrecer, una vez más, tres días de reflexión, debate y aprendizaje de la mano de grandes anunciantes.

Edu Pou y Jordi Pont han participado en el festival para derribar los mitos que rodean a la profesión y que, sin embargo, no tienen validez alguna. Basándose en su larga trayectoria en la industria, ambos creativos han tumbado ideas preconcebidas a base de buena creatividad en la ponencia “Chuletones de vacas sagradas”.

Como consejo final, los creativos animan a sus colegas a tener la mente abierta. “Al final, lo que importa es tener buenas ideas y contarlas bien”, señala Pont. Por su parte, Pou, defiende la superviviencia de las agencias y, aunque reconoce que están evolucionando, también afirma que “hay muchas formas de unir dos puntos”. (…)

 

Las mujeres de mi vida (3): DEMELZA RAFFERTY

A los 9 años, Demelza ya tenía muy claras dos cosas: que no creía en Dios, y así se lo dijo a su profesora de religión, y que se iba a ganar la vida como diseñadora gráfica, y así se lo dijo a sus padres. Seguramente lo dijera con la tímida confianza con la que lo dice todo, sin pisar a fondo ni—todavía menos—tocar el freno. Su historia es una historia de determinación, de trazar el camino propio para recorrerlo con paso constante y firme, especialmente ante la adversidad. Una historia que podría contarse como una fábula, pero yo no soy Esopo, por lo que me limitaré a los hechos y dejaré al lector la tarea de asignar a cada uno de los personajes el animal parlante que le parezca oportuno. La moraleja se escribirá sola.

Una Demelza recién licenciada se decide a hacer las américas. Antes de salir de Australia, contacta con unos cuantos estudios. Exactamente, 400—tantos como los golpes de Truffaut, para quienes crean en los presagios. De las 3 ofertas de trabajo que recibe, se decide por una agencia digital de Massachusetts. Su principal cliente es Arnold y para ellos trabaja en proyectos tan estimulantes como truth. Por desgracia, el estallido de la burbuja de Internet no tiene piedad y un jueves de 2001 el estudio quiebra. Si no encuentra trabajo antes de un mes tendrá que abandonar los Estados Unidos. El martes siguiente, un segundo estallido elimina cualquier esperanza de quedarse. Es el 11 de septiembre. (…)

 

Gentrificación

Hace un par de años fui a Sundance por primera vez. Here Be Dragons y Within presentábamos “Tree” y “Life Of Us” en el apartado New Frontier, en el que fue uno de los momentos más ilusionantes para la realidad virtual. Nuestras experiencias inmersivas encajaban como un guante en un festival abierto a propuestas arriesgadas, tan alejado de las fórmulas taquilleras como la nieve de Utah lo está del sol de Hollywood.

En este entorno de cine independiente—primer escaparate de realizadores como Paul Thomas Anderson, los hermanos Coen, Christopher Nolan, Quentin Tarantino, Ava DuVernay, Damien Chazelle...—una multinacional se atrevió a dar una sesión de storytelling. A base de talonario, su departamento de comunicación se quiso codear con el rompedor mundillo indie y equipararlo a su incipiente proyecto de estudio interno, que estaba llamado a reemplazar a su roster de agencias. En lugar de intentar inspirarse y aprender, fueron a dar clases. Yo atendí, claro. Soy demasiado débil para tentaciones de ese nivel. (…)

 

Las mujeres de mi vida (2): EMMA PUEYO

El mejor monólogo de Norm Macdonald es su falsa autobiografía. Simples pasajes de transición como el siguiente—que me he atrevido a traducir, con la ayuda inestimable de algoritmos amigos— demuestran cuánta profundidad cabe en la comedia cuando va más allá del chascarrillo: “Un cuadro colgaba en la pared de nuestro salón. En ella, una mujer recogía una camisa de un tendedero. Con sus dientes sostenía pinzas para la ropa y hacía viento y un niño tiraba de su vestido. La mujer parecía tener prisa y toda la escena me sugirió que, justo fuera del marco, se acumulaban nubes oscuras y compactas. Pero lo que veía no es lo que miraba. Era una pintura. Así que en ese momento decidí ver la imagen por lo que era en realidad. Me quedé observándola durante un buen rato, esforzándome en solo ver la pintura. Pero no sirvió de nada. Lo único que mis ojos me permitirían ver era la mentira. De hecho, cuanto más miré la pintura, más detalles falsos empecé a imaginar. El niño lloraba, como si tuviera miedo, y la mujer era más débil de lo que había creído. Finalmente me rendí. Comprendí entonces que se necesita una imaginación poderosa para ver una cosa por lo que realmente es.”

Norm hace una reflexión sobre la imaginación y, quizá por accidente, refleja la frágil salud de la certeza. Hoy poco escapa a la suspicacia y a casi todo se le presume, como mínimo, una manipulación, una cirugía, un filtro Valencia. La publicidad no es inmune a esta tendencia. Para comprobarlo, basta con revisar el palmarés de ciertos festivales o con dar un paseo por LinkedIn—terrenos propicios a las realidades aumentadas. En estos tiempos de posverdad, cuando incluso la ciencia parece ser cuestión de fe, se agradece tener verdades indiscutibles, como el talento de Emma Pueyo. (…)

 

¡Nuevo!

El anzuelo más viejo de la publicidad muy probablemente sea la palabra nuevo. Su atractivo radica en la adicción al cambio que tiene la cultura popular. Mientras los gustos, hábitos, e incluso las expresiones de la gente mutan de forma implacable y sin previo aviso, los hay quienes abogan por mirar hacia atrás, a un supuesto pasado mejor. Que algunos comentaristas, desde su poltrona, nieguen sistemáticamente el valor de lo nuevo no es sorprendente. Que pertenezcan a nuestra industria debería serlo.

Por boca de Anton Ego, el ficticio crítico culinario de la película Ratatouille, el director, productor y guionista Brad Bird decía que el trabajo de un crítico es fácil, tiende a lo negativo para afirmarse, e implica poco riesgo, excepto cuando se aventura en el descubrimiento y la defensa de la novedad. “Lo nuevo”-dice-“necesita amigos.” (…)

 

Las mujeres de mi vida (1): ESTHER PINO

Mi padre colecciona sobres de azúcar. Puede que de ahí me venga la atracción por las colecciones inacabables como la que aquí inicio. El contenido de esta serie puede que sea igual de dulce, pero su fondo—con todo mi respeto, papá—pretende ser mucho más sustancial. A lo largo de mi carrera he tenido la fortuna de trabajar junto a gente brillante a quienes he envidiado y tratado de emular a partes iguales. Esta devoción profesa ni entiende ni ha entendido de cromosomas. ¿Por qué pues decido distinguir aquí a mis colegas femeninas?

Nuestra industria—como muchas otras—se está curando del mal del ‘boy club’, pero el proceso de sanación todavía se encuentra en su fase inicial. Si nos llenamos la boca diciendo lo dura que puede resultar nuestra labor, no podemos desdeñar la dificultad añadida a la que se han enfrentado muchas por el mero hecho de ser mujeres. Por eso, hacer público mi respeto por mis compañeras me parece de recibo. Su condición no se puede reducir a un mero hecho circunstancial. Su género no es algo genérico. Empezar esta particular colección con Esther tampoco es casual, aunque el inicio de nuestra amistad sí lo fuera.

“Después de Pino viene Pou” fue el único criterio que nos juntó en el 92 en el mismo grupo de trabajo de la facultad. Quizá no fuera tan arbitrario—ahora que lo pienso—que a dos futuros redactores les pusiera en contacto el alfabeto. Debería haber sido una clara señal, tanto para los que somos supersticiosos como para los que valoran el orden de las cosas. (…)

 

A production studio is just beginning to unlock the potentials of storytelling in virtual reality

Talk to anyone in the virtual reality (VR) industry, and the first buzzword you hear is immersion. Talk to Patrick Milling-Smith of VR production studio Here Be Dragons, and you hear presence, empathy, experience, agency. It is clear that Here Be Dragons is after something bigger than immersion.

It’s an ambition, goal, destination and result that becomes apparent as soon as one of Dragons’ works begins to play. It’s the vivid presence of a Holocaust survivor as he makes his final visit to the concentration and extermination camp where his parents and sister were murdered, in “The Last Goodbye.” It’s the horror of watching the man in art installation Real Violence take a baseball bat to a dummy’s head before proceeding to bash its lifelike face in. It’s the breathless drama of an all-night crime spree as experienced through the viewpoint of the 911 operator in VR miniseries Dispatch.

It’s truth. (…)

 

Universos virtuales (y reales)

El aquí y el ahora son cada vez más relativos. Platón ya puso en duda la realidad en su mito de la caverna. Pero con unas gafas de realidad virtual (VR en sus siglas en inglés) el aquí se diluye hasta el límite de que el ahora desaparece. Y hasta podríamos estar en esa misma caverna con Platón. En la realidad virtual el verbo estar adquiere nuevas connotaciones y de mano de Edu Pou podemos estar en cualquier parte: en el mundo cibernético de Ghost in the Shell, en la selva del Congo con Kathryn Bigelow o a 50 metros bajo el agua en un barco hundido. Antes de irse a Amsterdam y a Nueva York, antes de trabajar en las mejores agencias de publicidad, antes de ser el Director Creativo Ejecutivo de Here Be Dragons—uno de los estudios punteros de VR en Estados Unidos—, Edu Pou era un adolescente del Vallès, del típico pueblo con polígonos y cruzado por la autopista C-17. Entonces, sus realidades alternativas estaban en las páginas de los cómics. Y ahí empieza su viaje.

En la Edad Media, los dragones y demás criaturas mitológicas habitaban los confines de la Tierra, aquellas zonas aún no exploradas en los mapas. La expresión Aquí yacen dragones significaba que aquella tierra era indómita y desconocida. «Por eso, nuestro estudio se llama Here Be Dragons, porque trabajamos en un territorio nuevo, aún por explorar. Como decía Kurt Vonnegut [uno de sus escritores preferidos]: 'Quiero estar tan cerca del límite como me sea posible, sin cruzarlo. Desde el límite ves todo tipo de cosas que no puedes ver desde el centro'. Ahí es donde queremos estar, llevando nuestra experiencia y conocimientos, principalmente en las áreas de narrativa y tecnología, para convertir esos territorios indómitos en espacios creativos fértiles y abiertos a cualquiera que disfrute de buenas historias bien contadas», dice Pou, que se incorporó hace un año a la agencia fundada por Chris Milk—director de videoclips míticos de Kanye West o Green Day—, justo cuando llegaron los dragones y cambió su nombre original de vrse.works por el Here Be Dragons. (…)

 

Incredible VR Experiences Start Outside the Headset

Three Steps for Marketers to Build a Memorable VR Experience for Users

When we talk about virtual reality, the conversation frequently happens in the future tense. We're discussing a medium that is very much evolving and full of exciting possibilities, but it's always been about to happen. However, with three hotly-anticipated consumer headsets being released this year, the industry is on a track to ship 14 million units in 2016. That means that this is about to be the biggest year for VR yet, and the year when many people will experience it for the very first time.

Right now, the way most people see VR for the first time is in a public place. Even after the release of this year's consumer headsets, VR installations in places like malls and convention centers produced by brands or content producers will still be very much a thing. This is where marketers have an opportunity to create a real connection between a brand and a consumer by creating an experience that is both memorable and positive. The way to do that is to put as much effort into the environment that makes up a VR installation as you put into the content itself.

Sure, people will subject themselves to sitting in an uncomfortable chair, hooked up to a computer in some crowded place while unseen strangers stare at them. People are interested enough in VR to go through that just to see what it can offer. But for many people, this quite understandably brings about some anxiety and a sense of awkwardness. These are not feelings you want people associating with your brand. Instead of letting the technology do all the work, we should channel that interest and that excitement into a truly special experience that viewers feel great about. (..)