Tiempos de latencia cultural negativa.

Según Faris Yakob, “latencia cultural” define la relación que hay entre el tiempo que lleva distribuir algo, y la cantidad de tiempo que tarda en tener efecto en una cultura concreta, y subsiguientemente la cantidad de tiempo que permanece relevante. Por ejemplo, cuando la música se distribuía en partituras (algo bastante laborioso de distribuir a gran escala), la música más escuchada permanecía vigente durante años. Tiempo después, la llegada del gramófono posibilitó una distribución más fácil de esa misma música, reduciendo notablemente el tiempo en que era considerada vigente. Y así sucesivamente con los distintos formatos hasta llegar a este momento presente donde la distribución es prácticamente instantánea a través de una conexión a internet. El tiempo que tienes que esperar para escuchar el nuevo álbum de Rosalía una vez que ha sido publicado es exactamente 0 en cualquier parte del mundo, si cuentas con una conexión a internet y acceso a cualquier servicio de música por streaming. Es por esa razón por la que los artistas de más éxito en reproducciones en Spotify no son aquellos que tienen una carrera más ilustre, sino quienes consiguen lanzar más canciones de forma recurrente para seguir en lo alto de los charts discográficos. Cuando la latencia cultural desciende a 0, la cultura se vuelve globalmente compartida, para bien y para mal. Todo lo que sucede es accesible prácticamente en el mismo momento en que ocurre, y esa cultura compartida por todas las personas conectadas a internet deja a veces en segundo término la cultura local de todos esos lugares donde esas personas residen.