The path is the goal.

Para sanar o solucionar un problema se necesita una férrea voluntad. No poder hacer lo que deseamos ni poder no hacer lo que no deseamos, nos provoca una falta de autoestima profunda, causa de depresiones y enfermedades graves. El luchar incansablemente por lograr una meta que parece imposible desarrolla nuestra energía vital. Esto lo comprendieron muy bien los hechiceros medievales, creando recetarios que proponían actos imposibles de realizar, como por ejemplo un método para hacerse invisible. «Ponga a hervir un caldero de agua bendita con leña de vides blancas. Sumerja dentro un gato negro vivo, dejándolo cocer hasta que los huesos se aparten de la carne. Extraiga esos huesos con una estola de obispo y colóquese delante de una lámina de plata bruñida. Métase hueso tras hueso del gato escaldado en la boca, hasta que su imagen desaparezca del espejo de plata.» O bien un filtro para seducir a un hombre: «En un vaso modelado a mano con el barro que ha excavado el hocico de un jabalí, mezcle sangre de perro con sangre de gato más su sangre menstrual, agregue una perla molida y dele de beber a su amado diez gotas de este brebaje disueltas en una copa de vino». En el primer consejo, podríamos pensar que quizás no se habla de invisibilidad material, sino que quien debe hacerse transparente es el yo individual del aspirante a brujo. Después de tanto empeño en realizar algo tan cruel y dificil, se esfuma la personalidad individual y aparece el ser esencial, que es por esencia impersonal. En el segundo consejo cabe imaginar que si la bruja, por amor a un hombre, logra encontrar barro removido por un jabalí, asesinar a un perro, a un gato, y sacrificar dinero haciendo polvo una perla, despierta en ella tal seguridad en sí misma que se hace capaz de seducir a un ciego sordomudo. 

Ciertas curaciones en lugares lejanos declarados milagrosos son en gran parte debidas al largo y costoso viaje que debe hacer el enfermo para llegar a ellos.

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