Nietzsche gazing into the abyss.

La publicidad es una técnica parásita, aprovecha para su beneficio el
talento de otros, reutiliza hallazgos, vampiriza ideas. No deja de ser
lógico. En nuestro afán por conectar con el consumidor resulta más
seguro, y también más cómodo, aprovecharnos de aquello que ya ha
alcanzado el alma de nuestro público. Hemos hecho evolucionar tanto
ese instinto que en ocasiones somos nosotros quienes desarrollamos
algo larvado que quizá nunca hubiese trascendido, o no lo hubiese
hecho tan rápidamente, sin la colaboración del altavoz social que es
la publicidad.
Es ahí donde se percibe el camino de retorno. El discípulo enseñando
al maestro. El cine y la publicidad se parecen a veces tanto que hemos
olvidado hasta qué punto son diametralmente opuestos. Nosotros, al
utilizar los trucos, los discursos, los alientos de nuestro modélico
profesor, hemos tenido la necesidad de adaptarlos hasta hacerlos
irreconocibles. Y hemos educado con ello a la sociedad. La brevedad,
la elípsis, la síntesis, la concreción infinitesimal en el montaje, el
efectismo, el ritmo han variado al ser utilizados en un género nuevo.
Y la gente se ha acostumbrado a ello. Hoy es fácil distinguir hasta
qué punto la publicidad ha transformado el lenguaje cinematográfico,
en una inequívoca devolución de aportaciones.
Toni Segarra

Posted via email from Edu's posterous